Un país llamado Inocencia

Johan Cladheart

En el país que tiene por nombre Inocencia, los niños nunca dejan de ser niños. Es decir, sí, cumplen años y desarrollan sus cuerpos, pero nunca dejan de comportarse como tales.

No existe la moda ni el canon de etiqueta. Se pueden ver mujeres y hombres hechos y derechos vestidos de princesas por la calle, con purpurinas y colores brillantes. Las combinaciones son infinitas. Magos de chaqué y chistera, aventureros con espadas de juguete en el cinturón y capas de superhéroe.

Cuando una persona ve a otra por la calle, se saludan. Sin complejos de razas o tamaños. Se miran y, si no hay respuesta, nadie se enfada. Todos los días se hacen amigos nuevos. El «¿quieres jugar?» se usa más que el «encantado de conocerte».

No hay escuelas en aquel país, porque no hacen falta: sus habitantes nunca dejan de preguntarse «¿y esto por qué?». Cuando ven algo desconocido, se acercan y lo tocan. Lo…

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