EL CIEGO Y YO

josé ángel ordiz

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

AUGUSTO MONTERROSO

—¡Rogelio!

—¡Qué!

—¡Ven!

—¡Voy!

Qué misterios… Lo que no me pase a mí… Tenían que estar por aquí y no están por ningún sitio.

—Presente, amo.

—Dos borradores que no aparecen, Rogelio, dos. El que iba a publicar hoy y el de la semana que viene.

—¿Los de las entrevistas a Irina y a Blanca?

—Esos, esos.

—Ya… Verás… La políglota ucraniana será un monumento femenino, como tú dices, pero verdades cuenta pocas. Vamos, que no me creo lo de su nacimiento en Prípiat y la mascarilla que le pusieron y las pastillas de yodo… Una mujer radiactiva desde lo de Chernóbil, ella una niña en aquel tiempo, y que por eso no quiere tener hijos… ¡Venga ya, Irina!… En cuanto a tu hermosa asistenta, blanca que te quiero blanca, tres cuartos de lo mismo. No me convence lo de su idílica aldea al borde de un río y las idílicas casas de…

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