Insomnio (9)

Johan Cladheart

Pensabas que no iba a volver, ¿verdad? Creías que habías encontrado el equilibrio, que podías andar tranquilo sobre ese cable sin tensión. Menudo funámbulo estás hecho. He visto cómo inhalabas tus logros para tirarlos al cenicero. He sentido tu vanidad absurda y te has caído al primer soplo de viento, como una hoja seca. ¡Mira dónde están tus petulancias ahora! No quepo en tu pecho. Siénteme. ¿Crees que lo tienes bajo control? Acabaré por estallar, chico. Y culparás a todos, como haces siempre; implorarás a la justicia quitándole las vendas mientras pataleas como un niño pequeño, para que te den de mamar. Pero eres tú el que dices no necesitar nada. El gran señor está bien, en su altar, escribiendo sus mandamientos. Y una mierda. Eres tan simple como ellos, y tan necio como para querer subir los escalones, mientras oyes sus risas despreocupadas y sus conversaciones estúpidas desde el rellano. Subiré contigo, agarrotándome en tus piernas hasta que caigas…

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