Sin voz

Mensajes sin remitente

Hoy alguien susurró tu nombre y levantó la ceja en forma de interrogación. Como si supiera que nombrarte es bailar en el alambre entre el suspiro más amargo y la sonrisa más triste. He tardado un par de latidos en saberlo. Te sigo queriendo. Te quiero como la brisa en verano, como las flores en primavera. Como pisar hojas en otoño, como leer un buen libro bajo manta en invierno mientras se hiela el mundo ahí fuera. Y sé, que a quien debo querer es a mí. Que la felicidad es ese complemento perfecto tan egoísta que no puede convertirse en una dependencia imperfecta. Pero tardé demasiado en saber que tú eras estaca y ando con los pies llenos de clavos. Eres la herida más bonita y la única que escuece cada vez que escribo. A veces creo que toda la música habla de nosotros. De unos primeros besos…

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