Ella

Mensajes sin remitente

Ella era el sueño del que no duerme. Un ruido pasado media noche, un temblor convertido en caricia. No sabe que ha inspirado tantos poemas como poetas ha matado.
La primera vez que la vi andaba con prisas por sentir, contando historias tristes, callando que era la protagonista de cada una de ellas. Cuando la conocí se estaba despidiendo, y empecé a escribir cuando lo entendí. Escribo por todas las veces que nos dejamos sin palabras. Por todas y cada una de esas que no llegamos a decir. Podía imaginarme cualquier futuro, pero nunca pensé que ella seguiría escribiendo el punto final a cada unos de los capítulos que ya no escribiría a su lado. Supongo que no todo termina cuando llega el adiós. El camino después de las despedidas sabe a recuerdos y huele a pasado. Y es cuando nos escondemos, que nos pintamos la careta, para poder…

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